lunes, 1 de agosto de 2016

El liberalismo y las izquierdas

Introducción

Se suele definir a las izquierdas (no existe “una izquierda”), a las corrientes ideológicas derivadas en principio de las ideas de Marx, o de su filosofía política: el materialismo histórico.
Existieron pensadores, filósofos, teóricos, políticos y militares del marxismo que refutan sus tesis y teorías desde dentro del propio materialismo dialéctico, como Proudhon, Kropotkin y Ricardo Flores Magón (anarquismo); Vladimir I. Lenin (marxismo-leninismo); León Trotsky (troskismo); Mao Tse-Tung (maoísmo), Antonio Gramsci (marxismo gramsciano), Louis Althusser (marxismo althusseriano), Fidel Castro y Ernesto Che Guevara (marxismo castro-guevarista).

Socialismo

Más recientemente, por el fracaso social del socialismo real y con la reflexión de pensadores como Jürgen Habermas, Frederic Jameson, Edward Said, o Marshall Berman (materialismo posmoderno) se han abierto nuevas corrientes de izquierda que tienden a crear mecanismos de análisis de lo social, sin dogmas inamovibles, puesto que particularmente al maoísmo y al marxismo-leninismo (hasta ahora prevalentes), se les ha acusado de ser totalitarismos (que comparten el mal prestigio con los de derecha, como el fascismo), y de interpretar la dictadura del proletariado, a favor de un grupo de poder, representada por un dictador que pretende perpetuarse hasta su muerte.
Sin embargo, en su origen filosófico, todas estas teorías parten del liberalismo, producto de la noción de sociedad civil que surge a partir de la Revolución Francesa: una democracia liberal es aquella que dotaba a todos de las mismas oportunidades, sin absolutismo monárquico-religioso.

Liberalismo

El liberalismo radical que derivó de las ideas de Juan Jacobo Rousseau, quien propugnaba por una total anulación del poder eclesiástico, llegó a ser una inspiración e influencia en México de la Guerra de Reforma, en la que el gobierno liberal de Benito Juárez ordenó la confiscación de todos los bienes de la jerarquía eclesiástica; y de la Guerra de los Cristeros, en la que en el colmo del radicalismo, bajo el maximato (gobierno del general Plutarco Elías Calles), se agredió totalmente ya no al poder eclesiástico, sino al oficio religioso y a la fe popular, persiguiéndose a los fieles católicos (que en nuestro país son millones) lo que desató un conflicto de enormes proporciones, generador de nuevas pugnas en el siglo XX.

Ideología

Generalmente los autores de las distintas corrientes muestran estas tendencias y preferencias ideológicas a través de sus personajes principales, como por ejemplo en “La novela de la revolución”, en que la posición de Mariano Azuela (Los de abajo) o Nellie Campobello (Cartucho), es completamente diferente a la de Martín Luis Guzmán (La sombra del caudillo), ésta, por cierto, mucho más conservadora.
Sin embargo, las tres son novelas magistrales que retratan perfectamente las tendencias ideológicas. Puede resultar de particular interés leer las interpretaciones de la revolución hechas por John Reed (México insurgente), o John Steinbeck (The Mexican Army and ours).

Rusia

De manera diferente, las novelas rusas de la revolución bolchevique de octubre (de corte comunista, que llevaría al poder a Lenin), fueron cuidadosamente editadas posteriormente por Stalin como elementos de adoctrinamiento ideológico, por lo que es recomendable leer la propia versión de John Reed (Los diez días que conmovieron al mundo), para darnos cuenta de una visión quizá no totalmente objetiva, pero tampoco decididamente parcial, de lo que ahí se relata.
Última modificación: martes, 29 de marzo de 2016, 17:05

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